Las agujas hipodérmicas normalmente están fabricadas en acero inoxidable y tanto el material como el diseño tienen que ser ensayados para evaluar la fuerza máxima de tracción y la resistencia a la fluencia. El reto de ensayar estos productos tubulares reside en la fijación de las muestras sin causar roturas prematuras en las mordazas. Para realizar este ensayo, nosotros hemos utilizado nuestro equipo electromecánico 5569 con una célula de carga de 5kN y unas mordazas neumáticas de acción lateral de 5kN. Las mordazas neumáticas son las adecuadas para este tipo de ensayos ya que permiten fijar la presión de fijación a un valor exacto, que puede cambiar según el material que estemos ensayando. En este caso, se utilizó una presión de 85psi. Las mandíbulas usadas en cada mordaza eran: una de 1”x1” con superficie de fijación de goma y otra de 1”x1” con superficie de fijación metálica, de manera que la muestra permanece firmemente fijada pero a la vez amortiguada, con lo que prevenimos el fallo en la zona de fijación.
Antes de insertar la probeta en las mordazas, fue necesario taponar ambos extremos de la probeta. Estos tapones se situaron de tal manera que sobrepasaban la longitud de la zona de fijación. El propósito de estos tapones era prevenir el colapso en la parte inferior de la zona de agarre pero no interferir en la zona de medida. Para estas agujas, se utilizaron unas varillas finas estándares. El diámetro de las varillas era lo suficientemente pequeño cómo para ser insertadas en el interior de las agujas. Una vez tuvimos las dos varillas en posición, procedimos a fijar la probeta en las mordazas.
La velocidad del ensayo fue de 0,1 inch/min y el ensayo de la probeta fue en tracción hasta rotura. En cada probeta, la rotura se produjo dentro de la zona de medida, por lo que el ensayo fue exitoso. Realizamos el ensayo en una muestra de 5 probetas y obtuvimos los siguientes resultados: módulo, 0,2% punto de fluencia, carga máxima y carga a la rotura.